3 dic 2018

PeterParker está en la casa


Llegó con los truenos y lluvias de septiembre. El ruido del agua arrullaba desde temprano mi sueño. La letanía de ladridos de mis tres perros me puso en alerta. Primero desperté y traté de minimizar el hecho. Al notar la insistencia de mis nenes opté por ver de que trataba. Saqué del cajón la cuarenta y cinco que heredé de mi padre y le puse el cargador.


Sin importarme el frío, en calzones y descalzo, salí de la recamara, atravesé la sala, fui directo a la ventana del cuarto que da a la calle. Mi gata me seguía y también investigaba mirando de un lado a otro. Bajó corriendo y la seguí hasta la ventana de la cocina. Algo había visto. Con desesperación y nervios se ponía de pie en el vidrio tratando de llegar más allá. Con cautela me acerqué y busqué en la oscuridad. No distinguí nada. Solo el agua de la lluvia que escurría en el vidrio y su ruido como de tambores en la lámina de la camioneta en la cochera.
Mis perros seguían ladrando desesperados. Me alteraba escucharlos. Quité el seguro a la pistola y corté cartucho. Tomé las llaves y me dispuse a abrir la puerta procurando no hacer ruido. La combinación de viento y lluvia helada caló fuertemente en mis huesos y la imagen enganchada con sus cuatro extremidades a la malla mosquitera de la puerta exterior, me partió el alma. Un cachorro felino empapado se aferraba a mi puerta, ¿Cómo supo a donde llegar? No lo sé, pero había acertado. No lo iba a dejar morir. Aventé la pistola en el sillón más cercano, abrí la puerta mosquitera y lo desenganché entre maullidos desesperados. Me quité el bóxer y lo envolví a la vez que lo secaba. Lo acurruqué en mi axila mientras puse un poco de leche a calentar. La bebió con desesperación. Los ladridos de mis perros cesaron. Mi gata y mi chihuahua seguían mis movimientos con curiosidad. Lo acerqué a ella y bufó molesta. Mi chihuahua es un amor, cuando lo puse en su nariz lo lamió como símbolo de aceptación creo yo. Ante ese gesto se lo puse a los pies y el gatito busco refugio en el cuerpo de mi perro. Se acurrucaron en el sillón mientras él lamía a nuestro nuevo huésped. Le busqué heridas o bichos, afortunadamente no tenía nada y fue cuando pude comprobar que era hembra.
¿Cómo te llamaremos? Dije en voz alta mientras veía como yacían acurrucados. La acaricié con el dedo atrás de la oreja y la escuché ronronear.
Aquí estarás segura nena, te buscaré alguien que te cuide y quiera como mereces.
Pareció entender, volteó a verme y se acurruco aún más en mi perro.
¿Por qué Gordo? ¿Por qué tienes que buscarle a alguien?
No me esperaba esa pregunta de mi perro.
Porque somos muchos mijo.
¿Pinche gordo culón, entonces para que le quieres poner un nombre si se va a ir?
Porque es lo que se debe hacer y ya, no se diga más cabrón. Y se llamará… mmm
Pinche gordo ya vas a empezar con los nombres de tus putas.
Ssssh más respeto enano.
Ella ya tiene nombre Gordo. Se llama PeterParker, así que no le inventes ninguno.
Pero si es hembra wey.
Pues yo no sé ella dice que ese es su nombre.
¿Te dijo a ti?
Si.
Cargué a la gatita y la vi a los ojos. ¿Eres PeterParker?
Solo el ronroneo característico de un gatito que está cómodo.
Aún no confía en ti Gordo. Y menos si acabas de decir que le vas a buscar otro hogar. Por eso no te habla. Ya le dije que contigo no hay pedo pero no me hace caso.
Me dirigí a la recamara con la gatita en brazos y mi gata y el chihuahua me siguieron. Me acurruque y la cobije entre mis brazos. Mis otros animales se echaron en los pies.
Su ronroneo me hipnotizó hasta caer dormido. Desperté al sentir que me observaban. Abrí los ojos y me encontré con sus bellos ojos gatunos.
Soy PeterParker Gordo- Me susurró en el rostro.
Sonreí al por fin obtener respuesta de mi rescatada.
Aquí todos somos amigos. Mi casa es tu casa nena.
Gracias por dejarme entrar.
Gracias a ti por confiar en mí.
¿Te puedo compartir un secreto?
Claro que sí, pero primero dime ¿Por qué Peter si eres hembra?
No Peter PeterParker ¿Por qué? Porque sí. Bueno mi secreto va por ahí precisamente.
¿A ver dime, cuéntame?
Yo soy Spiderman.
¡Aaah con razón PeterParker, Spiderman!
¡Ssssh calla, te dije que es un secreto!
Ok, ok. Perdón.
Bueno ya lo sabes entonces.
Nos quedamos dormidos mirándonos a los ojos y escuchando como la lluvia iba aminorando poco a poco.
Hoy hace dos meses y medio de eso. A PeterParker le he conseguido hogar. En este tiempo le ha dado vida a mi casa. Mi gata grande que antes se la pasaba dormida se ha puesto más alerta antes los embates de un cachorro de su especie en casa. Mi Chihuhua ahora es un perro juguetón que corre de un lado a otro para después caer rendido de cansancio junto a PeterParker. Mis otros dos perros grandes bajaron su furia al ver que por mas que le ladran cuando se atreve a ponerse frente a ellos no se intimida. En más de una ocasión a cacheteado al macho alfa que controlaba la casa.
PeterParker es una gata con mucha energía y valor. No conoce límites ni quiero imponérselos. La dejo que vaya por toda la casa libre como un pequeño tigre en miniatura. En ocasiones me acecha y ataca , adhiriéndose a alguna de mis piernas como un gato salvaje sobre un jabalí.
Le he dicho que por que hace eso y se ríe. Me dice que en ocasiones se le antoja comernos a todos, pero que nos ama y por eso jamás lo haría. Sin embrago me gusta saborearlos un poco gordo
Por todo esto y más he decidido no darla en adopción. PeterParker se queda en mi casa, con mi manada. Y chingue a su madre, si es necesario saldremos cazar un poco, sin comer no nos quedaremos.





18 ene 2018

Del amor en tiempos de megas, balas y otras mamadas


La amaba con todos sus megas.
El monitor de 21 pulgadas se iluminaba cada noche con la imagen de sus videollamadas.

Largas conversaciones y noches muy cortas consumían sus datos, porque el la amaba. Así con todos sus megas. Con los dieciséis en ram de su corazón que volaba al iniciar sesión en Skype.

Formatear su corazón no fue suficiente para borrarla. La partición, es ocupada totalmente por su recuerdo.

14 ene 2018

Días de Webaregia y un poco de magia en las calles.



El día de por si pintaba raro. Tarde de inicio de año, pero con un sol bastante picoso. De esos en los que si estas en la sombra te da frío y si estas en el sol te quema cabrón.
Aún tenía un par de días libres, por lo tanto no me apuraba demasiado levantarme tarde. Había decidido no ponerme horarios en estos pocos días de “libertad”. Dormir y levantarme cuando se me diera mi santa y rechingada gana. Desafortunadamente los días me resultaron demasiado cortos; apenas despertaba y unas cuantas horas después oscurecía.

Pasaron varios días para decidir salir de mi cueva. Las necesidades humanas. Ya saben, comprar provisiones, salir a la lavandería, realizar algún tramite bancario que en tu días laborales pospones por falta de tiempo. En fin. Tuve que robar un poco de tiempo a mi webaregia, convivir con el mundo con el que pocas ganas tenía de hacerlo. Afortunadamente hay perros callejeros que enriquecen estos paisajes invernales semidesérticos.
Terminé mis pendientes a pesar de que todo el día manejé a una máxima de 50 km/h, lento, suavecito, como si me deslizara en slow motion, con un efecto así muy cinematográfico. Todo aconteciendo a velocidad normal, menos yo. Monterrey y su maldito ritmo bien recio todo. Monterrey hipertenso, pulsando, latiendo a mil por hora. Infártate si quieres cabrona ciudad apurada, yo no tengo prisa, le dije mientras conducía por el carril de baja y le subía el volumen a una rola de los Red Hot Chili Peppers.
Tenía chingos de hambre. Había desayunado solo un pinche licuado a las once de la mañana. Eran las cuatro y media y la panza me reclamaba con unos rugidotes bien cabrones.
Me estacione en el Dominos Pizza pero solo llegué a la puerta y me regresé. Demasiada gente. Lo que menos quería era eso. Quería un lugar menos concurrido. Decidí caminar por los alrededores a ver que había. Por fin mis ojos se toparon con un camioncito de esos que están de moda, Food Truck. Vendían tortas de todo tipo y lo mejor de todo es que no había nadie. Pedí una de pierna de marrano (si, si, puerco mbe, ya sé).
Sirvieron mi pedido y les juro que apenas di la primer mordida para disfrutar ese manjar. Di el trago a mi refresco y en ese time lapse de la comida deslizándose por mi traquea. (recuerden que todo esto es en slow motion ya que así estaba programado ese día) Dejo la botella en la barrita del camión, parpadeo(aquí un close up a mi ojos cafés) ¡Pum! todo alrededor lleno de gente pidiendo tortas.
“Me da una de pierna, yo una de carnes frías, a mi una de milanesa para llevar, (Todo esto a velocidad vertiginosa, velocidad regia, digámoslo así)
Putísima madre pensé. No mamen pues no estaban todos en las pizzas?
Seguí comiendo, ya encabronado, encerrado en mi puto mundo slow, tratando de ignorar lo que pasaba  a mi alrededor.
Mordida a mi torta, trago a mi coca, Monterrey speed vete a la verga.
En mi propio trance estaba, cuando entre toda esa averiguata norteña escuche algo así como “libro”.  Me dije naaa quien va a hablar de libros en estos tiempos.
Seguí comiendo lento, pausado. Mordida a mi torta, trago a la coca. El bla bla bla seguía en el fondo, a lo lejos. Yo le baje el volumen en mi interior para escuchar solo lo necesario, por seguridad ya saben. No vayan a estar planeando clavarme un cuchillo estos cabrones barbaros y nel conmigo se la pelan.
“cine” fue la siguiente palabra que mi subconciente en alerta captó. Sentí de nuevo esa sensación. Subí un poco el volumen a mi receptor sensorial ya con algo de interés. Pude identificar la voz del que me preparo la torta, otra era una voz media chilanga fresona y otra voz con marcado acento de acá, osea regio.
Me decidí a volver la vista ya cuando escuche que hablaban de Kubrick.
 Ó si EL Resplandor. Me sorprendí interactuando con el grupo. Naranja Mecánica seguí diciendo.
La conversación estaba chingona. Un taxista, el tortero, un chilango vestido de payaso y un policía que regresaba de trabajar, ah y yo el metiche.
De cine la conversación pasó a la literatura. Borges y un cuento con tintes de narrativa descriptiva nos ilustro el payaso chilango. El policía hablaba de su amor por el Gabo y su gran contribución a la literatura y al realismo mágico, el taxista decía que el había leído que el Gabo hizo una gran contribución a ese genero pero que ese rollo venía de mas atrás y que bla bla bla.
Ya para este momento el tortero solo escuchaba por que estaba atendiendo el puesto y gritaba “Hablen mas fuerte pa oírlos compa!”
El Payaso chilango sonrió al escucharlo, para después contribuir con un rollo mamila de surrealismo y sus elementos oníricos en ese mentao genero del Gabo. Yo para esto ya había terminado mi torta y disfrutaba de la conversación.  El Taxista se despidió;  Bueno bueno ya estuvo hay que darle una chinga si no, no sale pa la renta.
El Poli pagó su cuenta y también se despidió. El payaso chilango dijo. Que chido tener platicas así en la calle, y también se fue. El tortero que aún estaba en chinga, me cobro la cuenta, “Que onda compa estuvo buen la torta?” 
Yo tenía una sonrisota; Nambre compa no estuvo buena, estuvo con madre!
Me subí a mi carro pensativo. No quería salir y mira lo que me regala la calle. Mi bendita calle y su magia. Aunque viéndolo bien como dije en un principio de este relato. “Siempre hay perros callejeros que enriquecen este paisaje” Yeaaa!